19/08/2011
Los Diez Mandamientos Para Ser Libre
Lucas 10:38
Por: Bernardo Stamateas
Cada vez que Dios te va a bendecir envía una persona y cuando el diablo te va a maldecir también mandará una persona; todo lo que nos sucede es con gente.
Los mejores y peores recuerdos los tenemos con gente.
La “puerta de atrás” en las iglesias (que los pastores siempre nos volvimos locos porque “gente entra por una puerta y sale por otra”) está descubierta y tiene que ver con el trato de las personas.
La gente se va de las iglesias o se aparta del Señor porque fueron maltratados, y muchos no pueden liberar su potencial porque no saben cómo tratar a los demás.
Hay gente que está ofendida porque le dijeron o hicieron algo; muchos cristianos lastimados, apartados, heridos, desilusionados. Pero llegaremos a un nivel donde nadie más lastimará nuestro corazón.
Primero tenemos que entender:
¿Cómo funciona nuestra mente?
1- Vemos por la emoción predominante.
De acuerdo a la emoción que predomina veremos todas las circunstancias y a la gente.
Por ejemplo, si estoy enojado, me va a molestar todo: un chiste, saludar a alguien, porque lo veré a través del enojo que es la emoción predominante.
Si es el miedo, veré todo bajo el peligro y con temor. Si te molesta alguien o alguna circunstancia, no te concentres en lo que te dicen sino en la emoción que podría predominar.
2-Tenemos una fijación a ver lo negativo.
Ante la muestra de varias cosas, siempre veremos lo malo.
Por ejemplo, vas a un “Small”, allí hay miles de personas pero sólo una se enoja, grita y hace escándalo, sólo a esa le prestaremos atención. ; o cien personas te trataron bien pero uno te trató mal, hablarás de eso en todo lugar que vayas.
3-Emoción reprimida, emoción desplazada.
Cada vez que tragamos una emoción saldrá en la próxima estación.
Por ejemplo, en el trabajo tu jefe te grita y no le decís nada (tragaste la emoción) y cuando llegas a tu casa te vas desquitar con tu familia.
Cuando discutís con alguien, no te apresures a señalar, tal vez sea una emoción reprimida por una situación anterior, ira reprimida o miedo que sale en el próximo encuentro.
De esa manera encontrarás mucha gente que se enoja con vos y decís: “pero si yo no le hice nada”. ¡Tranquilo!, aparentemente está enojada, tal vez esté expresando una emoción reprimida con otra persona.
4- Valoración reflejada
Nos vemos tal como nos ven los otros.
Construimos nuestra estima de acuerdo a cómo nos ven los demás: la familia, la gente importante y cuidamos nuestra imagen porque queremos agradarles.
De la manera que me veo es como me imagino que los otros me ven y Dios tiene que romper con eso porque mi imagen no tiene que ser como dice la gente sino Dios es el que lo establece.
Diez principios para ser libres
1- No idealizar a nadie
2- No debo reaccionar a la voz de la gente
3- No esperaré nada de nadie
4- No me compararé con nadie
...
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