Si quieres puedes
Lucas 5: 12-16.

 
 

Jesús sana a un leproso
40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego,
44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó,(I) para testimonio a ellos.
45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

Si quiero, pero no puedo.

1.      Si quieres, puedes. Vino a él un hombre lleno de lepra.
Era un hombre atrevido, arriesgado.  En un momento dado venció la cobardía y los temores.

Tal vez tú nunca hayas visto a un leproso pero déjame decirte que es algo repugnante. Esta enfermedad va destruyendo poco a poco los cartílagos como las orejas y la base de la nariz, provocando que se caigan y también destruye las coyunturas de los huesos, los que poseen esta enfermedad despiden un olor tan repugnante que alejaría a cualquiera, pero lo peor es que esta enfermedad ataca el sistema nervioso haciendo a la persona insensible al dolor .De pronto se le callo un dedo o una oreja y ni cuenta se dio.

LA BIBLIA dice que estas personas debían vestirse con harapos y cuando fueran a un pueblo a mendigar comida debían decir “soy un inmundo, soy un inmundo”.

Uno de los investigadores líderes de la lepra, el Dr. Paul Brand, era cristiano, compasivo, brillante y además un gran autor. El investigó en países subdesarrollados tratamientos para la lepra. En sus estudios se percató de que el daño más grande de esa enfermedad era la pérdida de sensación es las extremidades. Los leprosos perdían toda sensibilidad. El Dr. Brand observó a los leprosos sin hogar de la India y se percató que cuando ellos dormían, las ratas venían y mordisqueaban las puntas de sus dedos. Los enfermos no se percataban de lo que estaba sucediendo y seguían durmiendo.

Los leprosos eran marginados físico y espiritualmente. La enfermedad era vista como una maldición de Dios que se anunciaba al mundo. El enfermo era un impuro tanto por adentro como por afuera y se les pedía que antes de acercarse a un grupo de personas anunciaran que era “Impuros” y claro, casi nunca se acercaban a las multitudes. También se los ponía en cuarentena, se los aislaba junto a otras personas en las mismas condiciones.

Cuando se recibía la noticia de que una persona había sido invadida por la lepra, se lo expulsaba de su hogar. Perdían a sus esposas, a sus hijos, sus trabajos, su reputación, su posición, sus manos, sus caras y eventualmente perdían sus vidas. Ellos cargaban una enfermedad y un estigma que los aislaba por todos lados. Ellos mismos se veían como personas intocables, sin valor y heridos.

La Madre Teresa y el Dr. Brand trabajaban con los leprosos de las calles en Calcuta, India. Una vez ella dijo: “Tenemos medicinas para personas con enfermedades como la lepra pero las medicinas no tratan el principal mal – el mal de ser indeseado”.

El no ser deseado hace que las personas se sientan sin esperanzas y eso es lo que los leprosos sentían en la época de Jesús. ¿Pueden imaginarse lo que es tener que gritar “impuro” cuando camina por las calles para que las personas se alejen de usted? ¿Ir por la vida y que sus vecinos, las personas con las que trabajaba y que sus amigos de la infancia lo ignoren? Ver sus hijo jugando, pero ya no forma parte de ellos. Es como estar vivo pero muerto.
El leproso tomó un riesgo cuando se acercó a Jesús porque la ley decía que no debía hacerlo y por lo tanto no intentó tocarlo pero sí se acercó porque algo en Jesús le dio la suficiente confianza al menos para acercarse. Y mientras se acercaba, a pesar de sentirse poco amado, sintiéndose intocable, sin valor, indigno, impuro, cayó a sus pies y escondió su rostro en el polvo. Y a pesar de la ley de los Fariseos, a pesar de su condición contagiosa, a pesar de las implicaciones sociales

2. Si quieres, puedes. El cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó,
Tenía contaminado su cuerpo pero no su mente ni su corazón, pues el aplico el principio del quebrantamiento. Niño en odontología. No puede haber derramamiento divino si primero no hay quebrantamiento.

3. Si quieres, puedes. Diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. El conocía el poder, pero el deseo de la voluntad de Jesús. Conocimiento parcial. Tenía fe para lo milagroso y lo sobrenatural.

4. Si quieres, puedes. Y Jesús, teniendo misericordia de él,
Fue movido a compasión. La frase literalmente dice “enternecido”, es decir, se movieron sus entrañas.
Impacto a Jesús, movió a Jesús a misericordia, conmovió a Jesús.

5. Si quieres, puedes. Entonces, extendiendo él la mano, le tocó
Quien se rechaza a sí mismo a menudo no puede aceptar los intentos de otros por darle la mano.
Eso quiere decir que Jesús sujetó el hombro del leproso o puso las manos sobre sus hombros o sujetó sus brazos.

Leí de un hombre que hizo un experimento.

Viajó por todo el mundo y se sentaba en los cafés para mirar a la gente y anotaba las veces que había un toque físico significativo en una hora. Por ejemplo:

En Puerto Rico, había 180 toques en una hora.  En Francia, 110 por hora.  En los Estados Unidos, 2 veces por hora. En Inglaterra, ni una vez. No mencionó Italia en ese artículo.  En Italia, no solamente te besan dos veces y te abrazan Hoy quiero que por unos momentos pensemos en lo importante que son nuestras palabras. 

La famosa cantante Karen Carpenter, del dúo “Los Carpenters” murió de anorexia. Eso se debe a que un periodista escribió un artículo en el cual el la encontraba algo gorda. Esa crítica la llevó a un trágico final.

6 Si quieres, puedes. Diciendo: Quiero; sé limpio.
Te toca y te habla. La voz de Jesús es un decreto.
A través de estas palabras, Jesús hace que todo el poder de su amor entre en mí.
He visto padres burlarse de su hijo porque es obeso.
Los he visto burlarse porque el hijo es un poco más lento que los demás.
He visto maridos burlarse de sus esposas, porque ella ya no es la belleza de antaño.
He visto a esposas burlarse de sus esposos porque no dan la talla en cuanto a finanzas, trabajo, renombre.
¿Qué si en vez de criticar y mirar a menos empezamos a expresar una profunda valoración hacia los que componen nuestra familia?
¿Qué si proyectamos expectativas positivas a los que más amamos?
Yo miro esta congregación y esto es lo que veo:
Yo creo que cada uno de ustedes tiene reservas que no han sido ni siquiera tocadas de un potencial increíble.
Yo creo que cada uno de los presentes es más inteligente de lo que cree ser.
Yo creo que cada uno es más creativo de lo que ha sido hasta hoy.
Yo creo que las victorias más grandes e importantes para cada uno de ustedes están en el futuro y no en su pasado.
Yo creo que los momentos más felices de su vida están por llegar.
Yo creo que el éxito que tanto anhela está a la vuelta de la esquina de su vida.
Yo creo que tiene la capacidad para vencer todo problema, superar todo obstáculo, vencer toda batalla que se presente en su vida.
Su potencial no tiene límite.
A todos en algún momento nos dijeron palabras negativas. Nos dijeron que lo que anhelábamos no iba a ser una realidad.
En el año 1959, le dijeron a Clint Eastwood que nunca podría ser actor porque sus dientes no eran perfectos y hablaba demasiado lentamente como para actuar.
A Burt Reynolds le dijeron que no tenía talento.
En 1962, le dijeron a un cuarteto musical que su música no gustaba y que nunca iban a ser conocidos. Ellos eran los Beatles.
En 1954, echaron a Elvis Presley después de uno de sus primeros conciertos y le dijeron que se dedicara a conducir camiones y se olvidara de la música.
Alexander Graham Bell inventó el teléfono en el año 1876 y el presidente de los Estados Unidos, Rutherford Hayes dijo: es un gran invento, pero no me imagino quien va a querer tener uno de ellos en sus casas.
Wilma Rudolph era la hija número 20, de una familia que tenía 22 hijos. Nació prematura y nadie pensaba que iba a sobrevivir.
A los 4 años, tuvo neumonía y escarlatina, que la dejó con la pierna izquierda paralizada.
A los 9 años, le quitaron la prótesis de metal que usaba para caminar. Desarrolló un ritmo diferente en su manera de caminar y a los 13 años, los doctores dijeron que era un milagro que caminara.
Ese mismo año, decidió que ella quería dedicarse al atletismo.
Comenzó a correr y siempre llegaba última. Le dijeron que dejara de correr, que nunca iba a ganar.
Un día, ganó una carrera, y luego otra, y no dejó de ganar.
Eventualmente, esa niña que le dijeron que nunca iba a caminar, ganó tres medallas de oro en las olimpíadas.
Ella dijo: mi mamá me enseñó de que yo podía lograr lo que deseara. Lo primero que deseé fue caminar sin la prótesis.
En el año 1952, Edmund Hillary intentó escalar el monte Everest y fracasó. En una conferencia que dictó unas semanas después de su fracaso, dijo lo siguiente: Everest, me ganaste la primera vez, pero la próxima vez, yo te voy a ganar y conquistar porque tu has crecido todo lo que vas a crecer, pero yo en cambio, sigo creciendo. Un año después, Edmund Hillary fue el primer hombre en escalar el monte Everest.
No te quedes atrás.
Está en tus ADN de lograr tus metas.
Dios no te ha creado para que seas un perdedor.
Así que no te rindas, porque Dios tiene algo grande e importante para ti: el te expresa una profunda valoración.

Nuestras palabras son tan poderosas que podemos condicionar la vida de una persona. La importancia es aún mayor dentro del matrimonio y en nuestra relación con los hijos.

Todos necesitamos palabras de ánimo. Todos necesitamos alguien que nos diga palabras de esperanza.  Cuando en un matrimonio no existen estas palabras,  el marido las ha de encontrar en esa secretaria en la oficina, en una amiga, hasta está dispuesto a pagar dinero para que una mujer lo alabe. La esposa, de igual manera, ha de buscar esas palabras en un compañero de oficina, un compañero de curso. Está dispuesta a lo más inmencionable con tal de escuchar palabras de cariño, de ánimo, de esperanza.

Los hijos, de igual manera,  han de buscar en las tribus,  en las pandillas,  en amistades indeseables,  en religiones extrañas,  en comunidades, esas palabras de ánimo que tanto necesitan y no encuentran en el hogar.  Muchas veces, una simple palabra puede salvar un matrimonio,  restaurar un hijo rebelde,  traer paz en un hogar.

Hoy quiero que consideremos otro tema importante que trae bendición generacional sobre nuestros hijos y en nuestro matrimonio. La he llamado la EXPRESIÓN DE UNA PROFUNDA VALORACIÓN.

 7 Si quieres, puedes. Al instante la lepra se fue de él.

Lo instantáneo y lo progresivo de Dios.