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Dios quiere que vayas más lejos todavía. El es un Dios progresista que quiere que cada generación tenga más felicidad, más éxito, más significado. No importa donde estemos en la vida, Dios tiene reservado mas para nosotros. No quiere que dejemos de crecer.
Proverbios 3:9-10
9 Honra al Señor con tus riquezas
y con los primeros frutos de tus cosechas.
10 Así tus graneros se llenarán a reventar
y tus bodegas rebosarán de vino nuevo. Salomón.
Primer fruto de cualquier cosa.
1. Primicias como manifestación profética.
Las primicias determinan como será la cosecha. Romanos 11:16.
16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
2. Primicias como manifestación de nueva vida.
Dios te trata como primicia: Lo primero de lo primero, lo mejor de lo mejor.
Santiago 1:18.
18 Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación.
18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
3. primicias de la resurrección.
Jesucristo es considerado primicia.
1 de corintios 15:20-21.
20 Lo cierto es que Cristo ha sido *levantado de entre los muertos, como *primicias de los que murieron.21 De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos.
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
La Higuera Estéril
Al tropezar con la historia en que Jesús maldice a una higuera, el estudiante promedio de la Biblia queda un poco confuso por la “extrañeza” del evento. El registro de Marcos narra la historia de la siguiente manera:
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos... Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado” (Marcos 11:12-14,20-21, énfasis añadido).
Una pregunta importante surge naturalmente de la lectura simple del texto. ¿Por qué Jesús maldijo a una higuera por no tener higos, especialmente cuando el texto dice que “no era tiempo de higos”? En respuesta a esta pregunta extraña, las mentes escépticas han amontonado acusaciones alocadamente concernientes al pasaje. Steve Wells, el autor de The Skeptic’s Annotated Bible ( La Biblia Anotada del Escéptico), calificó a esta historia como absurda y dijo en tono sarcástico: “Jesús mató a una higuera por no tener higos, incluso cuando no era todavía tiempo de higos. Él lo hizo para mostrar al mundo cuánto Dios odia a los higos” (2006, énfasis añadido). Louis Cable, otro escéptico, respondió a esta historia con este enunciado: “Ahora, maldecir a una higuera por no tener fruto en marzo es como patear a un perro porque no puede hablar inglés, castigándolo por ende por la incapacidad de hacer lo imposible” (s.d.).
¿Es cierto que Jesús maldijo caprichosamente, y con ira, a la higuera por no tener fruto, incluso cuando era imposible que el árbol produjera? Con algo de investigación, pronto llegamos a descubrir que esto no es cierto. No solamente existe una razón excelente para la maldición de la higuera, sino también se debe considerar una aplicación espiritual igualmente buena.
El texto en Marcos indica que el árbol tenía muchas hojas. R.K. Harrison, escribiendo en la International Standard Bible Encyclopedia (Enciclopedia de la Biblia Estándar Internacional ), explica que durante el primer siglo crecían varias clases de higueras en Palestina. Un aspecto muy importante del crecimiento de la higuera tiene que ver con la relación entre las hojas y el fruto. Harrison anota que los higos pequeños, conocidos por los árabes como taksh, “aparecen simultáneamente en el eje de la hoja” (1982, 2:302). Este taksh es comestible y “a menudo es recogido para ser vendido en los mercados” (2:302). Además, el escritor anota: “Cuando aparecen las primeras hojas en la primavera, todas las higueras fértiles tienen algo de taksh... Pero si un árbol con hojas no tiene fruto, será estéril por toda la estación” (2:301-302).
Por tanto, cuando Jesús se acercó a la higuera frondosa, Él tuvo toda razón de sospechar que tendría algo comestible. Sin embargo, después de inspeccionar el árbol, Marcos registra que “nada halló sino hojas”. No había taksh brotando como debía haber si el árbol produciría higos ese año. El árbol parecía tener fruto, pero solo tenía señales externas (hojas) y realmente no era valioso para los que viajaban.
Adicionalmente, cualquiera que está siquiera un poco familiarizado con el carácter de Jesús sabe que Él no pasó Su tiempo en esta Tierra erradicando higueras estériles como un servicio ecológico para los agricultores de Palestina.
Jesús no hizo un berrinche y maldijo a la higuera incluso cuando era imposible que produjera. Él maldijo al árbol porque debió haber estado produciendo fruto ya que tenía las señales externas de productividad. El “cronómetro” de Jesús subrayó la verdad espiritual que a las higueras estériles espirituales finalmente se les acabará el tiempo. Como una aplicación personal, debemos esforzarnos diligentemente para no ser higueras estériles.
1. “nada sino hojas” mucho para si, pero nada para Cristo.
2. Fue maldecida porque era estéril. ¿Cuál es el valor de un credo, de una conexión eclesial, de una vida, si nada hay allí para dar satisfacción a la viviente y anhelante alma de Jesús? |
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